Ética grifa

La prohibición de la marihuana, desde 1920 en México, ha producido un vocabulario codificado para que sus usuarios pasen desapercibidos. El estigma y la ilegalidad propician la cohesión en este grupo, que en su jerga se denominan grifos o pachecos.

En los últimos años, las políticas internacionales de drogas están dando un giro hacia la regulación, con base en evidencias que muestran que la prohibición no ha dado resultados y además ha generado más problemas. Entre ellos, la corrupción y el abuso de autoridad, que posibilitan prácticas como el narcotráfico y las extorsiones policiales hacia los usuarios.

De acuerdo con la asociación de Estudiantes por una Política Sensata de Drogas (EPSD), los jóvenes son quienes más padecen las consecuencias negativas de las políticas prohibicionistas, por ser más vulnerables para el reclutamiento de los cárteles de drogas y para los abusos de autoridad por consumo en el espacio público. Al respecto cabría preguntarnos, si los riesgos por consumo de drogas son un problema de salud, ¿por qué lo atiende la policía?

Además, el régimen prohibicionista provoca que sea imposible realizar investigaciones científicas sobre drogas, lo que se traduce en falta de información adecuada, reproducción de estigmas, prejuicios y riesgos para la salud.

Aunque no usemos drogas ilegales, estas políticas nos afectan, porque clasifican tendenciosamente las sustancias en legales e ilegales, porque con nuestros impuestos pagamos la manutención de los usuarios encarcelados y porque propician un clima de inseguridad y violencia derivadas del narcotráfico. Sin duda, hay que modificar la política de drogas, pero ¿hacia dónde?

En 2009 se reformó la Ley General de Salud, el Código Penal Federal y el Código Federal de Procedimientos Penales, para establecer dosis máximas de consumo personal, que en el caso de la marihuana son 5 gramos. Sin embargo, esta reforma es absurda, porque no contempla cómo obtener las sustancias, ni es congruente con la realidad de los usuarios.

Del otro lado de la frontera norte, en el país que no tiene nombre propio, algunos estados han legalizado, regulado o descriminalizado algunos usos de la marihuana. Por ejemplo, en la ciudad de Portland, Oregon, hay dispensarios donde venden esta planta, parafernalia para fumarla y productos comestibles derivados. Los mecanismos de seguridad de estos lugares reproducen tabúes y estigmas. Se encuentran fuera del centro de la ciudad y no permiten la entrada a quienes no tienen la mayoría de edad, que es de 21 años.

Estos mecanismos externos se repiten al interior de la tienda. Todo se vende empaquetado, con envoltorios dentro de más envoltorios, y a precios altos. ¿Qué clase de regulación es esa? Es una basada en el libre mercado y la estigmatización. Si por ello se consideran liberales, no lo son.

En nuestro país no cantamos mal las rancheras. A raíz del debate internacional, el presidente actual propuso una reforma para regular la marihuana medicinal. Esto se traducirá en ganancias económicas para los empresarios de la industria farmacéutica, que ya bastante han lucrado con nuestros cuerpos, y el control a través del sector salud. Ahora además de plantas, vamos a traficar con recetas. Lo que ya ocurre con las pastillas para dormir.

La reforma también contempla aumentar la dosis de consumo personal a 28 gramos. La equivalencia de esta cantidad con una onza, indica que estamos a merced de las políticas del país vecino del norte, el mismo que encabezó la prohibición hace casi 100 años. Eso es imperialismo.

En fin, el problema de las drogas no son las drogas, sino la manera en que nos relacionamos con ellas. Una verdadera revolución en este ámbito implicaría una transformación social de fondo, que busque mitigar la desigualdad social producto del sistema económico en que vivimos. De lo contrario, seguiremos teniendo lo mismos problemas que ahora, o quizá mayores.

Necesitamos políticas públicas sobre drogas que informen en vez de prohibir, que fomenten el consumo responsable, en vez de castigar. Grifos sí, pero con ética.

https://grifosdemorelia.wordpress.com/

Anuncios
Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Cristianismo y homofobia

cristianismo-y-homosexualidad

Vi esta publicidad en facebook y decidí ir. Durante poco más de dos horas, nos explicaron los errores de interpretación de la Biblia en los pasajes que hablan sobre este tema. Nada que no podamos encontrar en otras fuentes.

Al final remataron con la frase ‘Seguir al sexo y al placer nos aleja del propósito de Dios’. Siempre he creído que el cristianismo actual tiene más parecido con el catolicismo romano del que están dispuestos a admitir. La iglesia que convocó al taller pretende distinguirse de las otras porque acepta la homosexualidad, pero al final condena igualmente al sexo y al placer.

¿Cuál es la novedad? La iglesia católica romana también acepta a las personas homosexuales, pero les pide castidad (Catecismo de la Iglesia Católica, párrafos 2357 al 2359).

En suma, el cristianismo sigue siendo homofóbico. Que las iglesias acepten a los homosexuales pero condenen el sexo y el placer, o les pidan vivir en castidad, es como vender el alma al diablo.

Estoy cansado de esta historia, ya lleva muchos siglos. Creo que ha funcionado porque es muy cómodo esperar al güerito (hombre rubio) que venga a traernos la redención, aunque luego nos la cobre caro. Qué poco originales somos.

Pastorela “No va a alcanzar la leña”

Personajes:

Narrador
María
José
Ángel
La asamblea del barrio (pastores)
Diablo
Reyes Magos
Santa Claus

Escena 1. El poliamor
(Casa de María y José, está María sola)

Narrador
Había una vez, unos cuantos años antes de Cristo, una joven llamada María, que vivía en el pueblo de Villarriba. Ella tenía muchas dudas acerca de las relaciones de pareja, estaba confundida porque no creía en lo que le habían enseñado sobre el matrimonio, la monogamia, la virginidad y la maternidad. Y todo esto le generaba muchas emociones que la confundían. Una noche de resaca, al tratar de despertar, se le apareció un ángel.

Angel
Ave María, ¿cuándo serás mía?

María
¿Quién eres tú? ¿David Bisbal?

Angel
No, me llamo Angel y solo vengo a decirte que vas a tener un hijo del espíritu santo.

María
¿Y tú cómo sabes?

Angel
Porque soy una combinación de ginecólogo y espiritista.

María
Mmmmm. ¿Y cómo le voy a decir a José?

Angel
¿Cuál José?

María
Mi novio, bueno, no es mi novio, mi pareja, bueno, el tío con el que vivo.

Angel
No te preocupes, te voy a dejar un libro acerca del poliamor y también la tesis de Giazú, para que te informes.

María
Ok, he aquí la esclava del señor, hágase en mí según tu palabra.

Angel
¿Ah? ¿Te va el rollo masoca? ¡Qué guay! Entonces también te dejo el libro de Pornoterrorismo, de la Diana Torres. Está buenísimo, a todos mis colegas les ha gustado y ahora estamos como en el paraíso, divirtiéndonos con flagelaciones, clavos, crucifijos, coronas de espinas… ¡Es la ostia! Por cierto, estás invitada a nuestra próxima muestra marrana.

María
¡Mola! Oye, una pregunta, ¿cómo se llamará mi hijo?

Angel
(Pensando) Se llamará… se llamará…

María
(Estornuda)

Angel
¡Jesús!

María
¡Gracias!

Angel
Adeeeeeeeeeeeeu. (Se va).

Escena 2. La migración
(Casa de María y José)

Narrador
A las cinco se cierra la barra del treinta y tres, pero José no sale hasta las seis, y si encima le toca hacer caja, despídete, casi siempre se le hace de día, mientras María, ya se ha puesto en pie, ha hecho la casa, ha hecho hasta el café.

José
(Llegando a casa.) Buenas, ¿cómo está la reina del cielo?

María
Bien. ¿Qué crees? Fíjate que anoche, cuando te marchaste, vino a visitarme un Angel.

José
¿Ah sí? Fíjate que ahora sí te la jalaste, porque los ángeles no existen.

María
Bueno, así se llamaba. Es un ginecólogo-espiritista y me ha dicho que voy a tener un hijo.

José
¡Qué felicidad! Por fin la familia nos va a dejar de joder con eso de tener descendencia, para conservar nuestro linaje de sangre y heredarle bienes materiales.

María
Sí. Y ya nadie se va a reír de mí por no tener hijos.

José
Yo también tengo noticias. Nuestra solicitud para tener papeles en este país fue aprobada, pero tenemos que ir hasta Barcelona por ellos, porque con los recortes presupuestales están cerrando muchas oficinas del pueblo.

María
¿Hasta Barcelona? ¿Y cómo vamos a ir si la Renfe no llega hasta acá?

José
Pues en burro.

María
Entonces vámonos pronto, porque hay que recoger los papeles antes de que entre el nuevo gobierno. Además tenemos que buscar dónde dormir porque en Barcelona habrá muchos turistas por las vacaciones de diciembre.

José
Es verdad. Y con suerte estaremos allá para el congreso de FEMIGRA y hagan un documental sobre nosotros. (Le muestra una publicidad del congreso.)

(Salen)

Canción para pedir posada:

Afuera:
En el nombre del cielo os pido posada pues no puede andar mi esposa amada.

Adentro:
Aquí no es mesón sigan adelante yo no debo abrir no sea algún tunante.

Afuera:
No seáis inhumanos, tened caridad que el Dios de los cielos os lo premiará.

Adentro:
Ya se pueden ir y no molestar porque si me enfado os voy a apalear.

Afuera:
Venimos rendidos desde Nazareth, yo soy carpintero de nombre José.

Adentro:
No me importa el nombre déjenme dormir pues que ya les digo que no hemos de abrir.

Afuera:
Posada te pido amado casero por sólo una noche la Reina del Cielo.

Adentro:
Pues si es una reina quien lo solicita ¿Cómo es que de noche anda tan solita?

Afuera:
Mi esposa es María, es Reina del Cielo, y madre va a ser del Divino Verbo.

Adentro:
¿Eres tu José? ¿Tu esposa es María? Entren peregrinos no los conocía.

Afuera:
Dios pague, señores vuestra caridad y os colme el cielo de felicidad.

Adentro:
Dichosa la casa que alberga este día a la virgen pura, la hermosa María.

Todos:
Entren santos peregrinos, peregrinos,
Reciban este rincón,
Que aunque es pobre la morada, la morada,
Os la doy de corazón.

Escena 3. Movimientos sociales
(En la asamblea del barrio)

Moderador
De acuerdo, para terminar la reunión pasemos a la parte de ruegos y preguntas.

Asambleísta 1
Compañeros y compañeras, hay muchas personas que han venido de fuera que no se han enterado que estamos formando una asamblea en el barrio, sugiero que vayamos a hablar con ellas. Ahora mismo he encontrado una pareja que está esperando un bebé y ha venido por un tema de papeles. Me han dicho que irían a Ningún Lugar a buscar a las organizadoras de un tal congreso FEMIGRA.

Moderador
Los que estén de acuerdo en ir, levanten la mano.

Asambleístas
(Todos aprueban moviendo las palmas de las manos en alto.)

Moderador
Bien, pues vamos.

Asambleístas
(Se levantan, caminan y cantan como los 7 enanos de Blancanieves)
Aijó, aijó, ya es hora de cerrar, aijó, aijó.

Moderador
(Leyendo el guión) ¡Aijó, aijó, ay joder! ¿Quién escribió este guión? Esa canción no es de navidad.
(Destapa una cerveza y canta) Beben y beben y vuelven a beber…

Asambleístas
(Cantando) Beben y beben y vuelven a beber…

Escena 4. Gubernamentalidad
(Los asambleístas en algún punto del camino a Ningún Lugar)

Asambleísta 1
Estamos perdidos. Es muy difícil llegar a ese sitio.

Asambleísta 2
¿Y si les llamamos? ¿o usamos el GPS?

Asambleísta 1
Imposible. Aún no se han inventado los móviles.

(Aparece el diablo)

Diablo
¿Les puedo ayudar?

Asambleísta 1
Sí, estamos perdidos.

Diablo
¿A dónde queréis ir?

Asambleísta 1
A ningún lugar.

Diablo
¿Me estás tomando el pelo?

Asambleísta 1
No, así se llama la asociación.

Diablo
¿Asociación de qué?

Asambleísta 1
Es una asociación cultural para la transformación social, autogestionada y sin ánimo de lucro.

Diablo
¡Ajá! Seguramente es otra casa okupa. Como regidor del nuevo gobierno municipal, ya me encargaré de eso. Mientras tanto, si tenéis tantas ganas de caminar, haced el camino de Santiago, o por lo menos id cantando villancicos hasta la Sagrada Familia.

Asambleísta 1
¡Uy! La hemos cagado. Vámonos, que este tío es el diablo. (Se alejan.)

Diablo
¡Y recordad que no vamos a permitir vuestras fiestas masivas! ¡Okupas!

Escena 5. Ciencia y feminismo
(Está María y José en Ningún Lugar, entran los de la asamblea)

Narrador
¡Oh, navidad! Glorioso día para la tradición cristiana. Estamos a punto de presenciar la escena maravillosa en que los pastores, personificados en la asamblea del barrio, se encuentran con José, María y el niño:

María y José
Buenas. (Saludan a todos)

Asambleísta 1
¿Qué tal? ¿Cómo va todo? ¿Y el niño?

María
Sucede que fue otra jugarreta de la tecnociencia, modelada por el discurso cristiano. Ese ginecólogo-espiritista que me diagnosticó no es más que un testigo modesto.  O sea, no hay niño. No es lo que yo quería, y ya me he sentido mejor después de hablar con algunas feministas, ¿verdad José?

José
Sí, además los lazos de sangre, ya han sido suficientemente sanguinarios (Haraway, 1997: 299).

Escena 6. Orientalismo, postcolonialismo, neocolonialismo
(Entran los reyes magos)

Reyes magos
Venimos a adorar al niño y a traerle regalos.

María
Pues ya se pueden ir, no hay niño.

(Entra Santa Claus)

Santa Claus
Reyes magos, os estaba buscando, me estáis arruinando el negocio de la navidad. Acabaré con ustedes para quedarme con el monopolio de los juguetes.

Reyes magos
¿Y tú quién te crees que eres? Ni siquiera sales en la Biblia.

Santa Claus
Da igual. Vosotros tampoco, solo dice que vinieron unos magos de oriente. Como siempre, queréis quitarnos nuestro trabajo a los ciudadanos del norte. Pero no permitiré que vengáis aquí con sus regalos baratos de imitación.

Reyes magos
Hagamos una cosa, tú vende tus regalos el 24 de diciembre y nosotros el 6 de enero, junto con la rosca de reyes.

Santa Claus
Vale, pero también quiero que nos repartamos el mundo, a mí me toca el norte y a vosotros el resto.

Reyes magos
Hecho, socio. Si al final estamos del mismo lado.

Escena 7 y última. Biopolítica y necropolítica

Narrador
¿Pero qué os habéis creído? Personajes de pacotilla. Habéis roto la tradición de la pastorela, cambiado el final y hecho lo que os ha dado la gana. ¿No os dáis cuenta? Es una tradición ancestral, que mucho trabajo costó elaborar a los misioneros para que ahora os estéis pitorreando de ella.
Pero esto no se quedará así. Seréis vigilados y castigados, viviréis en la incertidumbre y vuestros deadlines serán cada vez más cortos, por si fuera poco, arderéis en el fuego eterno de la santa inquisición.

Todos
(Ríen). No va a alcanzar la leña.

FIN

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El torito de petate.

Nunca fuimos catequizados. Lo que hicimos fue Carnaval.”

Oswald de Andrade.

“La vida es un carnaval.”

Celia Cruz.

De acuerdo con el historiador Jorge Amós Martínez (2001), el torito de petate es una tradición cuyo origen se remonta a la colonia, producto del mestizaje cultural de los grupos africanos, europeos y americanos. El toro es un animal sagrado que muere y se reparte para ser comido en comunión y que renace cada fiesta de Carnaval. Se trata de una representación tradicional comunitaria, traída de África por individuos de habla Bantú, debido al incremento de la demanda de mano de obra esclava.

Para los africanos, el toro es un ancestro inmortal que enlaza a los miembros de la etnia y la comunidad. De los europeos recibió elementos de los cultos celtas al toro y el contacto con las poblaciones originarias de América introdujo los antiguos nahuales de los dioses sobre el “árbol”.

Además de su riqueza cultural, el torito de petate es una manifestación de las poblaciones menos privilegiadas. Forma parte de las danzas del Carnaval, en tiempo de licencias, que revertían simbólicamente el sistema dominante:

El firme orden colonial era derruido de manera simbólica por las clases subalternas mediante el baile. En este nuevo orden imaginado (que refleja el “real”) indios y negros “trabajan”, buscan capturar y matar al “toro”, en tanto el español permanece pasivo. Hay una solidaridad entre indio y negro, juntos derrotan al vengativo ancestro en una danza ritual que sirve para honrarlo (Martínez, 2001: 280).

Se trata de una venganza simbólica, añade este autor, de las castas consideradas inferiores según la jerarquía colonial, a través del baile en la fiesta del Carnaval.

En este sentido, el psicólogo social Raúl García (2013) sostiene que el carnaval irrumpe, de manera festiva, en el orden vigente para producir un quiebre. La carnavalización es una práctica de resistencia y transformación social, porque propone un mundo opuesto a la solemnidad de la versión oficial, parodiándola. A través de la risa desmiente las verdades prefabricadas, divierte a la vez que contagia con profundidad y fuerza la creación de ese mundo alterno.

Es decir, la carnavalización se opone activamente, en su destello transitorio, a la normalización de la existencia, a la perpetuación de jerarquías y valores, al desarrollo pensado, al perfeccionamiento constante, mediante prácticas de libertad incompletas y absurdas, en el contacto vivo, material y sensible (p. 125).

Si bien la carnavalización se opone a la vida normalizada, García aclara que no se trata de una negación de la misma, sino de renovarla y trastocarla. Esto ocurre a través de enmascaramientos que relativizan y multiplican la identidad, que en cierto modo se pierde, sin ocultar al sujeto. Más bien lo transforman y lo potencian. Re-enmascararse es reinventar pensamientos, sentimientos y cuerpo, para desatar la conciencia, el pensamiento y la imaginación para lograr la libertad (p. 129).

Desde este espíritu de libertad, nos sumamos a la tradición del torito de petate en la X Marcha contra la homofobia, lesbofobia y transfobia en Morelia, para manifestar nuestra indignación por la marginación y exclusión de todas aquellas personas que actualmente no tienen acceso a una vida digna, ni a la igualdad de derechos, debido a su condición sexual y de género, en conmemoración del día que se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Organización Mundial de la Salud en 1990.

Queremos solidarizarnos también con quienes han sido y son igualmente oprimidos, discriminados y perseguidos por razones distintas de su opción sexual, porque ¿de qué sirve la lucha contra la homofobia si no se acompaña de una lucha contra los medios de exclusión social? (Vidarte, 2007). Queremos expresar con nuestros cuerpos, de manera pacífica y festiva, que la homofobia, la lesbofobia, la transfobia y la misoginia son también racismo, porque ‘el género es la manera como se vive la raza’ (Gilroy, 1993: 86).

Queremos denunciar que el orden colonial sigue vigente, así como en el siglo XIX, el escritor conservador Mariano de Jesús Torres (1991) justificaba la necesidad de ser conquistados, al referirse al torito de petate como una tradición de bárbaros ante los pueblos civilizados, propia del ‘vulgo imbécil que gusta de semejantes tonterías’ (p. 157), como un espectáculo ridículo que ofende al buen gusto, la decencia y la moral. Describía además al personaje de la Maringuía como ‘un lépero repugnante vestido de mujer, regularmente representa tan degradante papel, uno de esos hombres, deshonra de su sexo, que el vulgo conoce con el nombre de jotos’ (p. 158).

La Maringuía es una mujer representada por un hombre, uno de los personajes del torito de petate cuya procedencia es difícil de averiguar, pues ‘numerosas culturas tienen o tuvieron bailes con personajes semejantes’ (Martínez, 2001: 270), dado que el travestismo ‘se considera fuente de poder mágico, pues así se alcanzan los aspectos femeninos y masculinos del mundo’ (Martínez, op. cit). La crítica de Torres, como muchas otras, está basada en ideas racistas y sexistas.

Con el torito de petate recuperamos la memoria de los esclavos, de las maringuías y de todas las personas que por cualquier motivo son excluidas y marginadas. Así, carnavalizamos el mundo.

Referencias

Andrade, Oswald (1928) “Manifiesto Antropófago”, en: Revista de Antropofagia, Año 1, Núm. 1, mayo de 1928.

García, Raúl (2013) “La carnavalización del mundo como crítica: risa, acción política y subjetividad en la vida social y en el hablar”, en: Athenea Digital, 13(2) julio de 2013, pp. 121-130.

Gilroy, Paul (1993) The black Atlantic. Modernity and double consciousness. Londres, Nueva York: Verso.

Martínez, Jorge Amós (2001) ¡Epa! Toro prieto. Morelia: Instituto Michoacano de Cultura.

Torres, Mariano de Jesús (1991) “El torito de petate”, en: Luna, Juan y Ochoa, Álvaro (comp.) Costumbres y fiestas morelianas del pasado inmediato, México: CECN-UMSNH y Colegio de Michoacán.

Vidarte, Paco (2007) Ética marica. Madrid: Egales.

torito

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Las procesiones de semana santa.

Estas vacaciones decidí quedarme en Morelia, donde vivo, y asistir a dos eventos propios de estas fechas, la procesión del silencio y los toritos de petate. La primera es una conmemoración de la muerte del dios de los cristianos, por eso se realiza el viernes santo en la Iglesia Católica. Este año cumple el 40 aniversario en esta ciudad, que la ha convertido en un atractivo turístico.

Llegamos con mis cuates a las 7 pm, hora en que estaba programada, y mientras comenzaba buscamos un lugar entre la gente. Finalmente nos ubicamos sobre la avenida Madero, frente a la catedral. Las personas que estaban en la banqueta, sobre todo familias con niños, nos pidieron que nos quitáramos para no taparles la vista. Así que, sin alegar, decidimos sentarnos sobre la calle, junto con otras personas, en su mayoría jóvenes, que también estaban sentadas. Se ve que la confrontación ya tenía rato, porque los quejosos alegaban con mucha insistencia que habían llegado desde las 6 de la tarde para ocupar un buen lugar y no les parecía justo que los recién llegados estuviéramos delante de ellos. Manifestaron su queja a la policía, que se adelantaba a la procesión para poner orden, incluyendo las réplicas recibidas.

A mi juicio, se trataba de una disputa por el espacio público entre la clase media desde dos posturas, por un lado la de ‘yo llegué primero’ y por otro la de ‘la calle es de todos’. En la banqueta estaban quienes viven entre los ‘valores religiosos’ y el ‘sálvese quien pueda’, y sentados en la calle quienes cuestionan los ‘valores religiosos’ y la privatización de lo público. Finalmente la policía sólo escuchó las quejas y les dio unas palabras de aliento para que se quedaran más tranquilos. Pero en ningún momento perdieron su lugar, así que sus temores eran infundados. A los sentados en la calle nos recorrieron un poco para compactar el espacio ocupado y no obstruir la procesión, que comenzó a pasar frente a nosotros un poco después de las 8:30 pm.

Era larguísima. Supongo que se lucieron por el aniversario. Después de una hora y media mucha gente ya se había ido y quienes nos quedamos estábamos incómodos. Mis amigos se tuvieron que ir y yo terminé felizmente acostado en la calle, cosa que rara vez puedo hacer. Mientras tanto las familias, que en un principio nos pedían que nos quitáramos, se levantaban de sus lugares, para intentar ver el final de la interminable procesión, y obstruían mi vista. Ahí aproveché y les grité: ¡quítensen!.

Conste que no tengo nada en su contra, es sólo que me encanta hacer este tipo de intervenciones sociales, en este caso con la finalidad de invertir los roles de la disputa anteriormente descrita, enfatizando la tradición popular con un lenguaje coloquial (quítensen) y ocupando el espacio público con una postura bastante cómoda, acostado en la calle como quien ve la tele desde su sofá. Aclaro también que ayuda mucho tener bigote y traer puesta una sudadera de cholo. (No lo hagan sin la supervisión de un adulto).

La larga procesión, entre la penumbra y sonidos de tambores, estaba llena de imágenes sufrientes. El Señor de la Caída, Nuestra Señora de la Soledad, el Cristo del Santo Entierro y la Virgen de Dolores. Un eterno duelo sin resolución, cuya tristeza se ha convertido en una depresión constante. No exagero. Nótese que los católicos asisten más a los rituales de cuaresma que a la conmemoración de la resurrección. El miércoles de ceniza es el día con mayor afluencia en las iglesias. Por cierto, ese día no hay misa. El viernes santo, día que tampoco hay misa, opaca al domingo de resurrección con sus viacrucis y procesiones del silencio. Diciembre, mes de la navidad, es el mes con la más alta tasa de suicidios. Con todo respeto, esta es una religión de muerte.

Además de la colonización religiosa, presente en la procesión con prendas que aluden a los penitentes y a la Santa Inquisición, estaba la colonización económica. Un integrante de la procesión, que pasaba cerca de los espectadores, mostraba una imagen y un cartel que apenas se alcanzaban a ver a media luz. Alcancé a ver un precio, lo que me dio valor para sostener un diálogo con él, que si mal no recuerdo iba más o menos así:

-¿Qué anuncias, nene? Que no se ve.

-¿Qué?

-¿Qué anuncias?

-Es una imagen de la sábana santa […].

-Ah, ¿y por qué trae un precio?

Muy cortésmente, me explicó que era el precio de la entrada a la exposición museográfica, traída desde Europa, “La Sábana Santa” en el polifórum. Respondí a su amabilidad con unas sinceras gracias.

Morelia se vende, literalmente, como una ciudad colonial. Entre sus atractivos turísticos, la procesión local del silencio se oferta como una de las tres más importantes del país.

La conquista de Michoacán fue, y sigue siendo, espiritual (Elsa Andrea, comunicación personal, 2016).

En contraparte, tenemos rituales de resistencia a la colonización, como el torito de petate, pero ese lo dejo para otra ocasión, porque ahora se me hace tarde para salir a seguir al toro de mi barrio.

Referencias

https://www.quadratin.com.mx/morelia/Cuatro-decadas-la-Procesion-del-Silencio-Morelia/

https://www.quadratin.com.mx/morelia/Procesion-del-Silencio-entre-importantes-Mexico

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Visita al CRIT de Morelia.

Morelia Mich. 17 de diciembre de 2015.

Atendiendo la petición que la fundación Teletón está haciendo en todo el país, fui a visitar el CRIT de Morelia. El edificio es de colores vivos, naranja y morado. Por dentro es limpio, amplio, ordenado, decorado con figuras y colores llamativos. Niños, familiares, voluntarios y personal circulando por los pasillos. Di un paseo por el pasillo central. En medio hay una capilla, con un Cristo resucitado y la Virgen de Guadalupe, delante del altar un nacimiento. Más adelante hay un módulo de donativos y una tienda (bazar) con artículos de papelería, ropa, souvenirs. Un letrero dice que la venta es para ayudar a los niños y sus familias. Junto al letrero hay más información, incluido un mensaje de superación personal. “Tú puedes”.
Le dije a los de la recepción que iba a visitar el CRIT y me dijeron que me esperara un momento. Esperé. La chica de la recepción llamó a alguien para darme el recorrido y mientras esperaba ella atendía una llamada para dar información. Un rato después llegó un chico y me mostró el centro. Las instalaciones son pulcras, amplias, muy bien organizadas y equipadas. Me dijo que atienden a 1050 niños y hay 1500 en lista de espera. Agregó que Michoacán es el tercer lugar en número de discapacitados, como justificando los números. Las terapias son externas, no hay internos en el centro.
Al finalizar el recorrido, el chico mencionó que el Gobierno del Estado no les ha pagado la cantidad acordada. Le dije que el Gobierno del Estado le debe a todo el mundo: sindicatos, escuelas públicas, empresas privadas que le venden insumos. Al despedirnos, agregó que podía constatar que todo estaba en orden, que no están robando a nadie. Le agradecí y me fui. No pregunté si cobran por los servicios, porque supuse que no. Pero antes de salir vi un letrero, en un mostrador que parecía de especialidades, advirtiendo que si se adeudan más de 40 pesos no se puede agendar otra cita. Así que algo cobran.
Para ser justos, habría que visitar también la institución pública estatal que tiene la misma función que el CRIT, incluso más funciones pero con mucho menos presupuesto, de acuerdo con esta nota:

El Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), que depende del Sistema DIF Michoacán, es una institución de 25 años de antigüedad a la que el Gobierno del Estado no le ha inyectado ni el 1 por ciento de lo que ya invirtió en el CRIT Morelia.

Así que ahora hagamos campaña para visitar este centro, ubicado en Libramiento Sur Poniente s/n, Colonia Ex-vivero la equidad, C.P. 58196, Morelia, Michoacán.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Violencia de género

Hace 10 años que terminé la carrera de psicología, que dicho sea de paso fue mi sueño desde que iba a terminar la primaria, y desde entonces he participado, colaborado, investigado y andado de chismoso en lo que llamamos estudios de género. Congresos, conferencias, seminarios, talleres, investigaciones, clases… y la neta estoy cansado de escuchar los mismos debates, con los mismos argumentos, sobre la igualdad y la diferencia. Sé que no soy el único que ha tenido esta sensación, colegas, amigos y amigas me la han compartido en varias ocasiones. ¿Será que estamos estancados en una paradoja absurda? ¿O de a tiro es necesaria su constante repetición porque la realidad nomás no cambia? Y mientras son peras o son manzanas, yo estoy exhausto. Como dijo Monsiváis, yo no sé si ya no entiendo lo que pasa o ya pasó lo que entendía.

Yo de verdad trato de comprender todos los puntos de vista, incluidos los más ‘machistas’ porque también hay que comprenderlos, sin justificarlos. Lo único que no trago es la doble (triple, cuádruple o Nple) moral, esa insidiosa tradición que se cuela por donde puede. Mientras tanto, siento que estamos atrapados en un callejón sin salida, que el género (binario) es un juego absurdo, pero mortal. Incluso a veces llego al hartazgo de sentir que esto se convierte en una competencia para ver quién sufre más, hombres o mujeres, como si nomás hubiera dos categorías.

Estoy de acuerdo que el sistema de género nos afecta a todos, aunque las mujeres se llevan la peor parte (Rodríguez, 2015). Como dicen las feministas comunitarias:

El patriarcado es el sistema de todas las opresiones, todas las explotaciones, todas las violencias y discriminaciones que vive toda la humanidad (mujeres, hombres y personas intersexuales) y la naturaleza, históricamente construidas, sobre el cuerpo sexuado de las mujeres (Paredes y Guzmán, 2014: 77).

En lo que no estoy de acuerdo es en la manera de abordar este problemón que venimos arrastrando desde hace siglos. Estancados en discusiones simplistas nos desviamos del objetivo de erradicar la violencia (Vela, 2015). El tiempo y energías gastados podrían servirnos para detectar y superar complicidades con el sistema, cuestionar conceptos de otras épocas y de otros lugares, crear nuevos análisis. Creo que el problema en gran parte es la saturación del tema, de alguna manera se puso de moda, como ocurre y ha ocurrido con otras categorías de análisis. ¿En qué momento el género deja de ser una denuncia para convertirse en un discurso políticamente correcto?

Si este %&$# sistemita nos afecta a todas/es/is/os/us/@s/xs, aunque de diferentes maneras, mejor dedicarnos a buscar alternativas. Y eso, para mí, significa creatividad. Cuestionar, imaginar, cambiar, transformar, crear. ‘Las herramientas del amo nunca desmontan la casa del amo’ (Lorde, 2003). En cristiano, ‘nadie echa vino nuevo en odres viejos’ (Marcos, 2: 22).

Así hablando claro, salir del hoyo cuesta, pero vale la pena. Decía un profe que el precio por tomar conciencia es la angustia. Yo lo pago, porque al final es más gratificante y, como dice la canción de Pedro Navajas, te da sorpresas. La feminista de la ciencia Donna Haraway (2007) ahora habla sobre especies de compañía y el activista, académico y ‘joterólogo’ Will Roscoe (2004), sobre Jesús y la tradición shamánica del amor entre personas del mismo sexo.

Sí es verdad que es difícil, que las instituciones no dejan, que hay que ir contra corriente… pero para eso estamos, ¿no?. La violencia de género está más presente de lo que imaginamos. Comienza desde que nos asignan un sexo. Se mantiene a través de prácticas cotidianas y estereotipos, que ‘son también una forma de la violencia de género y de censurar la identidad cambiante de nosotros mismos’ (López, 2015).

Por eso quiero vivir al límite, al borde, en la frontera. Ni académico, ni activista. Ni profe, ni alumno. Ni buga, ni gay. Sino todo lo contrario. La pregunta, que no es nueva, es ¿cómo hacer una ética y política en estos términos?. No lo sé, pero por ahora, le apuesto al acto creativo, no como arte, ni como teoría, ni como activismo, sino como todas las anteriores y, a la vez, todo lo contrario. Como una manera de despotricar contra lo políticamente correcto, incluido el género.

Referencias

Harraway, Donna (2007). The Companion Species Manifesto: Dogs, People, and Significant Otherness. Chicago: Prickly Paradigm Press.

López, Óscar (2015). “Mi chofer de Uber me masturbó mientras fumábamos cristal meth”. Vice, 27 de noviembre de 2015, consultado en: https://www.vice.com/es_mx/read/gracias-por-su-preferencia-sexual-mi-chofer-de-uber-me-masturbo-mientras-fumbamos-cristal-meth?utm_source=vicefbmx/

Lorde, Audre (2003). La hermana, la extranjera. Madrid: Horas y Horas.

Paredes, Julieta y Guzmán, Adriana (2014). El tejido de la rebeldía. ¿Qué es el feminismo comunitario? Bases para la despatriarcalización. Mujeres Creando Comunidad.

Rodríguez, Martín (2015). “Por qué no es comparable la violencia contra las mujeres y los hombres”. Nómada, 25 de noviembre de 2015, consultado en: https://nomada.gt/por-que-no-es-comparable-la-violencia-contra-las-mujeres-y-los-hombres/

Roscoe, Will (2004) Jesus and the Shamanic Tradition of Same-Sex Love. San Francisco: Suspect Thoughts Press.

Vela, Estefanía (2015). “El feminismo, la violencia en contra de las mujeres y los hombres”. El Universal, 27 de noviembre de 2011, consultado en: http://www.eluniversal.com.mx/blogs/estefania-vela-barba/2015/11/27/el-feminismo-la-violencia-en-contra-de-las-mujeres-y-los/

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Oda a la rabia

Leí una noticia que me dio tristeza y rabia. ¿Cómo entender este acto violento? No es un hecho aislado, la misma nota dice que es el segundo caso en un mes en ese lugar, lo que me hace pensar que es probable que estas agresiones se incrementen debido a las posturas radicales que se oponen a legalizar el matrimonio y la adopción por parejas del mismo sexo, tema que se debate actualmente en todo el país.
Lo anterior genera una sociedad polarizada que, junto con la difícil situación económica ocasionada por las reformas del gobierno federal, puede dar lugar a una ola de violencia debido al descontento social, a la frustración ante la injusticia, el empobrecimiento, la impunidad…
Sí, tenemos rabia. Quizá no entendemos porqué, o no sabemos qué hacer con ella, por eso la canalizamos hacia quienes consideramos que están fuera de la norma, los chivos expiatorios.
Campesinos contra homosexuales, homosexuales contra transexuales, automovilistas contra ciclistas, ciclistas contra peatones, policías contra estudiantes, militares contra indígenas, choferes contra mujeres, sicarios contra periodistas y todos contra los maestros. ¿Qué sigue? ¿La patita contra el más pequeño de los tres cochinitos?
Ironías aparte, en vez de confrontarnos entre ‘los de abajo’, que cada vez somos más, vamos a tener que buscar alianzas y objetivos comunes. ¿Qué es lo que queremos? Vivir bien. No vivimos en una burbuja, lo que le pasa a alguien de Querétaro o Chiapas me afecta a mí. Y eso nos lleva a una pregunta incómoda: ¿quién soy?
Sí, ponerse a responderla no es cómodo. Implica aceptar que somos con los demás. Modificar la comprensión del otro conlleva cambiar también la mía. Y eso duele. Duele y da rabia.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario